Recorriendo Alaska en verano

Por Lizbeth Robayo

Hace un poco más de 2 años descubrí no solo la belleza natural del estado de Alaska, sino también las diversas formas de recorrerlo, es un lugar enorme (1.700.140 kilómetros cuadrados), rodeado de glaciares, especies salvajes y  una cultura por descubrir.  Mi viaje fue en los meses de mayo y junio, durante el verano, más de 20 horas diarias de luz que nos ayudaron a disfrutar al máximo esta aventura.

alsaka-rail
Foto tomada de https://www.facebook.com/AlaskaRailroad/photos/

El itinerario de llegada fue en avión desde los Ángeles a Anchorage, que aunque no es la capital es una de las ciudades de mayor arribo de turistas y allí empezaba uno de los recorridos más interesantes que he realizado hasta el momento.  El día siguiente a nuestra llegada, después de descansar de un largo viaje (Bogotá – Anchorage), partimos hacía Fairbanks en la ruta Hurrican Turn del famoso tren de Alaska.  Talkeetna fue la primera parada de este recorrido, desde allí tomamos una avioneta para sobrevolar el Monte Mckinley, dentro del parque natural Denali, una de las montañas más retadores para alpinistas experimentados.  Aunque solamente sobrevolamos el McKinley mis botas y yo estábamos ansiosas por recorrerlo, pero debíamos aceptar que esta es una montaña para expertos, solamente un 20% de quienes intentan llegar a la cumbre lo logran y la tasa de accidentalidad es muy alta.

mckinley-flightseeingFotografía tomada de http://www.alaskatravel.com/talkeetna/mckinley-flightseeing-d.html

Talkeetna es un pequeño y apacible pueblo que recibe a muchos de los montañistas que buscan conquistar el Denali, de allí retomamos nuestra ruta de tren hasta Fairbanks, que es el punto más al norte al que llega la vía férrea y como queríamos visitar el “Polo Norte”  fue necesario alquilar un automóvil.  Si se tratara de un viaje en invierno también es posible realizar esta ruta, el tren funciona durante todos los meses del año y las carreteras continúan en funcionamiento aunque con muchos más riesgos y un automóvil no sería la mejor alternativa.

alaskan-highwayFoto tomada de http://everettqpiccolos.blogspot.com.co/

El regreso desde Fairbanks hasta Homer – en el Golfo de Alaska – lo realizamos en varias etapas en carro, es un recorrido extenuante. Nuestra primera parada fue en uno de los accesos al parque  Denali, en donde nos adentramos al interior de la reserva en cuatrimotos que nos permitían llegar a los lugares más reservados en busca de osos Grizzly, sin embargo, por aquellos días la lluvia los alejaba de los senderos permitidos y no fue posible encontrarlos.

De allí continuamos hasta Seward y finalmente llegamos a Homer.   En Seward nos fue posible reservar nuestros cupos para viajar en un crucero por el Parque Nacional de los Fiordos de Kenai en busca de las Ballenas que se pueden avistar en esta época, el espectáculo fue realmente inolvidable; no solo ballenas, también Leones marinos y aves únicas de esta región.

kenai-fjord-toursTomada de https://www.facebook.com/KenaiFjordsTours/photos

En Homer persistimos en nuestro interés de ver de cerca los osos Grizzly, por lo que tomamos un hidroavión para acceder al Lake Clark National Park en donde finalmente logramos nuestro objetivo; no solo encontramos los tan esperados Grizzly, sino que en este apasionante recorrido por carretera mis botas y yo nos deteníamos a conocer cada lugar que llamaba nuestra atención.  No teníamos planes ni horarios establecidos, simplemente nos dejamos llevar por la curiosidad; si hubiéramos querido conocer  todo el territorio de Alaska hubiera sido imprescindible contar con una avioneta o avión pequeño, ya que las carreteras y el ferrocarril no tienen acceso a todos los lugares, se puede decir que el 60% del estado solo se puede acceder vía aérea; es común que la mayoría de las familias tengan su propia avioneta y que un alto porcentaje de los habitantes cuenten con licencia para volar.

En Homer tuvimos muy buenas experiencias, visitamos una granja auto sostenible en la que conocimos una pareja de argentinos que llevaba 2 años recorriendo el continente americano desde la Patagonia en su moto de alto cilindraje, un plan en el que me hubiera encantado acompañarlos.

Se acercaba la fecha de nuestro regreso, en Seward retornamos nuestro carro y tomamos nuevamente el tren para regresar a Anchorage; este era un escenario diferente, una buena parte del recorrido se realiza por la bahía y el resto entre glaciares de menor magnitud pero igualmente espectaculares.  Al llegar a Anchorage nos encontramos con un nuevo aprendizaje de este gran viaje, una pareja de motociclistas, padre e hijo que venían recorriendo el mundo desde Suecia, habían recorrido Asia y Europa, ahora desde Alaska bajarían a la Patagonía y de allí pasarían a Africa para regresar a su país; lo más interesante fue cuando la madre llegó con su equipaje, ella venía viajando en tren siguiendo la ruta de su esposo y su hijo y continuaría todo el recorriendo siguiendo su pista en diferentes medios de transporte.  Allí fue donde mis botas y yo descubrimos que aún tenemos mucho por recorrer y por aprender……..

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s