A pie por Buda y Pest

Unos relatos viajeros de la capital de Hungría

Por Alejandro Boucabeille

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Tenía que salir de Viena. Esta vez, como otras, la ciudad me había atrapado tanto que lo único que deseaba era salir. Quería irme a otro lado, a un sitio no tan lejos pero al mismo tiempo distinto. No pensé mucho: Brno en la República Checa ya lo había visitado unas pocas semanas antes, Bratislava en la República Eslovaca igual, gran parte del resto de Austria lo conocía muy bien y  quería ver otra forma de vivir; aunque hoy en día suele ser muy difícil, pues el sistema capitalista y este tipo de sociedad súper-productiva y eficaz también llego mas allá del antiguo muro de hierro. Es así que me decidí por Budapest, la capital húngara, que aunque ya había visitado dos veces hacía mucho tiempo, me sentía llamar.

En Viena, me estoy quedando con mis íntimos amigos, Carolina y Stefan. Ella, colombo-alemana, mas alemana que Colombiana de la forma de ser, aunque del aspecto exterior más colombiana que alemana; Stefan el caso al revés: Peruano-alemán, aunque físicamente mas alemán, interiormente mas peruano. Bueno, llegó el momento en que esta pareja interesante ya no me pudo convencer de quedarme más tiempo en su casa y es así que cogí mis botas y unas pocas cosas que alcé en mi mochila pequeña y finalmente me fui de un día al otro de viaje. Para los que siempre me preguntan de lo que vivo, bueno, aquí les va una respuesta honesta, en eso tiempo tenia ciertos trabajos que los podía hacer todos desde mi computadora con la condición por supuesto de tener internet. Es así que me levante muy temprano y salí para la estación de Autobuses, ahí cogí la cadena de buses muy económica y que puedo recomendar, que se llama: “Mein Fernbus/Flixbus”, pague como 15 Euro y salí a la otra ciudad hermana de Viena que también se encuentra junto al Danubio. Por supuesto que dormí bastante, casi las 2 horas y media del transporte. Llegando, antes de ir a ver a mi amigo y su familia, aproveche, ya que era temprano, para conocer esta ciudad, que realmente está dividida por este rio hermoso.

Caminé y caminé, como lo suelo hacer. Recorrí el centro histórico con el famoso parlamento húngaro con su arquitectura reconocible y sus imponentes torres.

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Tome unas fotos de algunos edificios hermosos a su alrededor, fue a la calle principal en donde se encuentra casi cualquier negocio que existe en cualquier otra ciudad del mundo, como también en Viena. Es así que por supuesto que si hay diferencias pero también muchas continuidades históricas y similitudes entre las dos ciudades que tienen un gran pasado común. Buda a un lado del rio y Pest al otro lado están conectadas por varios puentes, pase los puentes más importantes de la ciudad para asimismo honrarlos por los servicios que nos han prestado a la gente común. Por supuesto que subí al castillo y a la iglesia del patrón local para disfrutar de esa vista increíble. Ver pasar a los barcos y a los carros, observar a los turistas así como sobretodo disfrutar del momento, de estar con salud, vivo y con tantas oportunidades, como esta misma, de poder salirme un fin de semana, a recorrer esta ciudad hermosa.

Después de mis reflexiones y señales de gratitud, me fui a visitar el museo judío con el barrio y la sinagoga judía. Aprendí mucho, estuve en la casa natal del famoso fundador del sionismo Theodor Herzl, que pensé que era de Viena, aunque nació acá y se fue muy joven a la capital del imperio de los Habsburgo. En Budapest hay igualmente varios buenos museos que explican la historia de esta grande nación de los magyar. Hoy en día, por supuesto que el nacionalismo crece, teniendo a un ex-alumno de la CEU como presidente, al Señor Víctor Orban. Con tantos logros culturales y tanta tradición multicultural: alemanes, austriacos, húngaros, judíos, checos, eslovacos, croatas, rusos, gitanos y muchas naciones más, me pregunto cómo uno puede cerrar sus ojos y creer en el nacionalismo, un fenómeno tan joven pero que ha traído tanta desgracia al humano – desde conflictos hasta guerra – ¿y todo para qué?, sea la solución para problemas mucho más graves. Y eso en tiempos en donde todo esta tan interconectado. Pero igualmente yo no me conformo con excusas o explicaciones simplicistas, es así que quiero aprender más, cuestionar o más bien preguntar mejores preguntas.

Así es que me muevo y camino y camino. Camino más para observar, ver, mirar, tomar otras perspectivas y así mismo comprender mejor, entender a la humanidad, aquí sobre todo a los húngaros, un poco mejor. Y creo que lo logre. Vendré otra vez Buda Pest. Eso está seguro. ¡Köszönöm!

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