Mission on Bike 2017 – Una aventura que se vivirá pronto…

Por Alejandro Boucabeille

bike

Desde más de cinco años que vengo viviendo con ese sueño. Me recurre en muchas noches. Esa idea parece perseguirme y estar detrás de mí, hasta que la cumpla. Cada vez que contacto conmigo mismo, me doy cuenta que ese viaje está presente y que desaparecerá hasta ser cumplido, ser vivido. Siempre me ha encantado viajar. He viajado mucho. Bastantes veces he recorrido partes de México, España, Francia o Austria, el país donde crecí. La lista es larga. Hasta el momento he recorrido 86 países. Faltan aun bastantes. Internacionalmente reconocidos por la ONU son 193, quiere decir que aun tengo 107 por visitar, aparte de los 13 territorios no reconocidos que ya he visitado 2, pero que tal con otras regiones históricas que también se pudieran ver como países o destinos que tienden invitar a uno a visitarlos. Como el Sur del Tirol, Alto Adige en Italiano. Uno que ha estado en Italia, tomamos Florencia, Venecia o Roma, tres de los destinos más frecuentados, pero igualmente Meran, el Trentino o Bolzano valen la pena, de ser descubiertos, es otra Italia. Aunque sea menos popular pero con mucho que ofrecer: cultura propia, una mezcla entre el mundo germano fon y lo latino que es el italiano.

La historia, sobre todo los últimos 100 años, crearon esta mezcla interesante. Y pues no me quedo solo con este ejemplo. Existen miles, millones. A nivel nacional, como en el ejemplo de Italia, como a nivel internacional. Cada país cuenta con este fenómeno, pues el nacionalismo y en consecuencia la estructurización de un estado en distintas regiones es un fenómeno muy joven, apenas lleva 200 años, aunque con resultados tal vez fatales, como las guerras y el nacionalismo. Pero si regresamos al ejemplo de Italia, si un turista chino en vez de visitar a Pisa visita Palermo, se llevara una impresión totalmente distinta, igual a que un turista norteamericano o coreano verán otra Italia si se encuentran en el sur de Italia a comparación con el norte de Italia, por ejemplo visitando Milano. Es así que para regresar a mi punto principal de este articulo, uno pudiera viajar y viajar y viajar. Y es hermoso que así sea. Pues incluso pudiéramos recorrer siempre la misma ciudad, por ejemplo la misma, día tras día, o con mas distancia, y siempre veríamos otra ciudad, nunca sería la misma, pues incluso nunca somos los mismos. Existe el proverbio chino budista que dice que uno nunca se bañara en el mismo rio, pues el rio como uno mismo cambian. Que verdad.

Hace poco me enteré que existen personas que viajan por viajar, compiten con haber sido el viajero más grande y visitado la cantidad más alta de países. Se me hace absurdo. Recuerdo haber leído un libro de una alemana, cuyo nombre no me acuerdo, pero que el título del libro era el siguiente: “Die Ländersammlerin” (la coleccionista de países). En si era muy interesante, pues a muy joven edad, 45 por ahí, había recorrido todo el planeta y visitado todos los 193 países. Aunque lo que yo sentía y en eso siento cierto repugna, es que hacía varios viajes solo por decir que estuvo en el país sin profundizar. Por ejemplo iría 2 días a una ciudad de los emiratos unidos, por decir Dubái, y así podía anunciar que conocía ese país. Viajo una vez a El Cairo y visito Egipto. Pienso que hay una gran diferencia en conocer un país e incluso de haberlo viajado. Para mí no valdría la pena visitar un país por tan corto periodo y después ya no regresar, solo para querer acumular países. No le veo sentido, aparte de la gran contaminación que causa. Y ni hablar de la insatisfacción ni el estrés. Es por eso que yo viajo diferente. Pero también existe el célebre y exclusivo “Centennery Club”, a cuya organización solo se admiten personas que pueden comprobar que han viajado a más de 100 países de esa lista. Entre ellos se ayudan, organizan actividades así como viajes juntos. Suena interesante, aunque también sería interesante analizarlo desde un punto sociológico, pues simplemente por los costos y el tiempo que viajar incluye, me imagino que son gente de dinero, de la elite económica. ¿Quien sabe si solicitaría a esa asociación cuando cumpla mis primeros cien? Tal vez si, por curiosidad.

Regreso al proyecto Mission on Bike. ¿En qué consiste esta idea? ¿De qué se trata este proyecto viajero? La idea básicamente es viajar en bicicleta desde el sur de Latinoamérica hasta el último país de Latinoamérica que es México. Empezar en Rio de Janeiro para concluir en Chichen Itzá. La ruta pasaría por el sur de Brasil, llegar al Uruguay y Argentina, para después cruzar en el norte de estos dos países al Chile, cruzar el Salar y Bolivia y así mismo llegar al Sur del Perú, pasar por la tierra de los incas y el Ecuador, para finalmente llegar a Colombia. De ahí tomar un ferry y cruzar el Caribe para llegar al otro lado a Panamá, de ahí seguir por Costa Rica, Nicaragua, Honduras hasta El Salvador y Guatemala, pasar por Belice y el Sur de México antes de llegar a la meta que sería el sitio precolombino de los Mayas. ¿Para que todo este esfuerzo? ¿Para que tomar tanto peligro y km para mis piernas? Porque aparte de la aventura es un proyecto social, que quiere demostrar lo siguiente: 1. Uno puede realizar todo cuando quiere, 2. Viajar ecológicamente y solo es posible y 3. Necesitamos un cambio en nuestras actitudes y en nuestro consumo. 4. Un cambio a lo ecológico no estaría mal, más bien ya es tiempo. Y es por eso que en el camino aparte de visitar sitios culturales de mi interés y del interés común, visitaría sobre todo proyectos sociales, iniciativas corporativas, ONGs etc., que trabajen ecológicamente y que igualmente laboran para un cambio radical. Empresas y proyectos como los famosos chocolates Zotter de Austria pero también una colonia de Lepra en Brasil, el pueblo Austriaco Dreizehnlinden en el Sur del subcontinente portugués-parlante así como que comunidades indígenas en los Andes. Aparentemente me llevaría entre 8 y 12 meses sin tener que estresarme y teniendo en cuenta los distintos cambios de clima y terreno. Una aventura total, al estilo del Don Quijote y Sancho Panza o por tomar un ejemplo más actual, en la tradición, en las huellas del Che Guevara.

¿Pero cómo puedo escribir un artículo para el blog sobre un viaje que no he hecho? Bueno, porque también sería un género interesante: los viajes jamás realizados, pero soñados y detalladamente concebidos y pensados. Este viaje es un Grand tour que quiero realizar desde tiempo y que muy pronto será real. Me veo ya en los planos de Argentina sobre mi bicicleta, pedaleando contra el viento, pues el viento siempre te llega en contra. Experiencia de ciclista. Nada de romanticismo. Pero también me veo ya conociendo gente supe interesante, que tiene algo que contar. Gente humilde y sencilla, pero con una gran riqueza de historias e experiencias que compartir. Es así que muy pronto, el asiento de mi bici será mi compañero por mucho mucho tiempo. Aunque se por mi último gran viaje en bicicleta el ultimo año que el trasero solo me dolerá la primera semana, pero se irá adaptando para poder disfrutar de las aventuras y momentos hermosos que me esperan.

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